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Queso y digestión: ¿cómo influye en nuestro organismo?
El queso es uno de los alimentos más apreciados de nuestra gastronomía, especialmente en regiones con una gran tradición quesera como Castilla y León. Pero, además de su sabor y variedad, el queso aporta nutrientes que pueden influir en la digestión, el apetito y la sensación de saciedad.
¿Por qué el queso puede ayudar a sentirnos saciados?
El queso contiene proteínas y grasas que contribuyen a prolongar la sensación de saciedad después de comer.
Estos nutrientes participan en mecanismos digestivos y hormonales relacionados con la regulación del apetito. Entre ellos destacan tres hormonas:
- GLP-1: interviene en el control del apetito y ayuda a regular el vaciado gástrico.
- CCK (colecistoquinina): participa en la digestión de las grasas y proteínas y favorece la saciedad.
- PYY (péptido YY): contribuye a reducir la sensación de hambre después de las comidas.
¿El queso influye en la absorción de los alimentos?
Las proteínas y grasas del queso pueden modificar la velocidad de digestión de una comida y, según su composición, influir en la respuesta glucémica.
Sin embargo, esto no significa que consumir queso evite siempre los picos de glucosa. El resultado depende de los alimentos que lo acompañan, la cantidad ingerida y las características de cada persona.
¿Qué queso es más fácil de digerir?
No todos los quesos tienen la misma composición.
Los quesos curados y envejecidos suelen contener cantidades muy reducidas de lactosa, mientras que algunos quesos frescos conservan una proporción mayor.
Por ello, determinadas variedades curadas pueden resultar más tolerables para algunas personas con intolerancia a la lactosa.
En cualquier caso, la tolerancia digestiva también depende de la cantidad de grasa, el tamaño de la ración y las circunstancias individuales.
Propiedades nutricionales del queso
Dentro de una alimentación equilibrada, el queso puede aportar:
- Proteínas: necesarias para el mantenimiento de la masa muscular.
- Calcio: contribuye al mantenimiento de huesos y dientes.
- Vitamina B12: participa en el funcionamiento normal del sistema nervioso.
- Fósforo: importante para el metabolismo energético y la salud ósea.
- Grasas: aportan energía y contribuyen a la sensación de saciedad.
Las cantidades de estos nutrientes varían considerablemente según el tipo de queso.
Consejos para disfrutar del queso y cuidar la digestión
La clave está en seleccionar variedades adecuadas a nuestras preferencias y necesidades nutricionales, controlar las cantidades y combinar el queso con otros alimentos.
Una pequeña porción de queso acompañada de fruta, pan integral o frutos secos puede formar parte de un desayuno, aperitivo o merienda equilibrados.
En conclusión, el queso puede ser mucho más que un alimento sabroso: aporta nutrientes y participa en los mecanismos fisiológicos relacionados con el apetito y la saciedad. Su efecto digestivo depende del tipo de queso, la ración y la tolerancia individual.
En comprarqueso.net te ayudamos a conocer mejor las variedades de queso, sus propiedades y los aspectos que conviene valorar antes de elegirlas.