GUÍA DE COMPRA
Lo importante, explicado sin complicarlo
Un corte que cuenta muchas cosas
La corteza es su capa exterior y puede ser natural o llevar recubrimientos. Antes de comerla, consulta siempre la etiqueta.
La pasta, como se llama al interior del queso, permite observar su color, humedad y estructura. Puede ser cremosa, elástica, firme o quebradiza: cada textura ofrece una experiencia diferente.
Los pequeños huecos reciben el nombre de ojos. Su presencia y forma dependen de la elaboración; tener más agujeros no convierte por sí solo a un queso en mejor.
Y esos pequeños cristales que aparecen en algunos quesos tampoco son necesariamente sal: pueden ser de tirosina o lactato cálcico.
El sabor tiene más de una explicación
La leche de vaca, oveja, cabra o mezcla aporta el punto de partida. Después intervienen los fermentos, el cuajo, el trabajo de la pasta y la maduración.
Por eso, más tiempo de maduración no significa siempre más dureza. Cada variedad evoluciona de una manera y desarrolla sus propios aromas y texturas.
Cuatro pasos para disfrutarlo mejor
Observa su corte. Acércalo a la nariz. Explora su textura y mastica despacio. Además del sabor inicial, fíjate en las sensaciones que permanecen después del bocado.
Si pruebas varios quesos, empieza por los más suaves y continúa hacia los más intensos.
El mejor queso para ti es el que encaja con tu paladar. Y descubrirlo también forma parte del placer de comerlo.
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